El periodista se quedó en silencio, hasta que dijo: Pero ¿cuáles son las lecciones que debemos aprender?
Si quieres ser feliz, haz feliz a alguien. Si quieres recibir, da un poco de ti, rodéate de buenas personas y sé una de ellas.
Todos podemos pedir un deseo al año, al soplar las velas en nuestro cumpleaños. Algunos pedimos más, con las pestañas, en las fuentes, al ver una estrella fugaz… y, de vez en cuando, alguno se cumple. ¿Y qué pasa entonces?, ¿es tan bueno como esperábamos?, ¿disfrutamos de nuestra felicidad, o nos damos cuenta de que tenemos una larga lista de deseos esperando a ser deseados?
No deseamos lo fácil, deseamos cosas importantes, cosas ambiciosas, fuera de nuestro alcance. Deseamos cosas porque necesitamos ayuda, tenemos miedo… y sabemos que quizás pedimos demasiado. Pero seguimos teniendo deseos, porque a veces se hacen realidad…

No es necesario mostrar la belleza a los ciegos, ni decir verdades a los sordos. Pero nunca mientas a quienes te escuchan, ni decepciones a los que te admiran.
Borra con una sonrisa toda la tristeza que te invada, así no darás a los que te odian la alegría de verte llorar... pero darás a los que te aman la alegría de verte sonreír
Escoger un camino significa abandonar otros. Y cuando crezcas, descubrirás que defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías.
Si eres un buen guerrero no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.
Cuando alguien desea algo debe saber que corre riesgos, y por eso la vida merece la pena. Todas las batallas sirven para enseñarnos, y más aún, aquellas que perdemos…
Puedes no ser su primero, su último o su único. Ella amó antes y puede amar de nuevo. Pero si te ama ahora, ¿qué otra cosa importa?
Ella no es perfecta. Tú tampoco lo eres. Y ustedes dos nunca serán perfectos.
Pero si ella puede hacerte reír al menos una vez, puede hacerte pensar dos veces, si admite ser humana y cometer errores, no la dejes ir y dale lo mejor de ti.
Ella no va a recitarte poesía, tampoco está pensando en ti en todo momento, pero te dará una parte de ella que sabe que podrías romper. No la lastimes, no la cambies, y no esperes de ella más de lo que pueda darte. No analices. Sonríe cuando te haga feliz, grita cuando te haga enfadar y extráñala cuando no esté. Ámala con todo tu ser cuando recibas su amor.
Porque no existen personas perfectas, pero siempre habrá una que sea perfecta para ti...
Bob Marley