martes, 24 de enero de 2012

Por todo lo que allana la acritud de las horas, por todo lo que alivia la angustia de los días

Al final de cada guerra, los guerreros vuelven a casa con la esperanza de que lo que han visto y hecho no permanezca en su mente durante mucho tiempo.

Budha dijo una vez: "es mejor conquistarte a ti mismo que ganar mil batallas". Pero hay soldados que no pueden vivir sin luchar y se esconden para planear su próxima batalla.

Ir a la guerra no te convierte en guerrero, por eso, el verdadero guerrero, ese ajeno luchador, sabe que las guerras no se acaban, simplemente cambian, y nunca podrá haber paz mientras las armas sigan cargadas y sobre la munición.




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