martes, 17 de abril de 2012

No es la altura lo que me asusta, es el impacto lo que me aterra

Todos podemos pedir un deseo al año, al soplar las velas en nuestro cumpleaños. Algunos pedimos más, con las pestañas, en las fuentes, al ver una estrella fugaz… y, de vez en cuando, alguno se cumple. ¿Y qué pasa entonces?, ¿es tan bueno como esperábamos?, ¿disfrutamos de nuestra felicidad, o nos damos cuenta de que tenemos una larga lista de deseos esperando a ser deseados?

No deseamos lo fácil, deseamos cosas importantes, cosas ambiciosas, fuera de nuestro alcance. Deseamos cosas porque necesitamos ayuda, tenemos miedo… y sabemos que quizás pedimos demasiado. Pero seguimos teniendo deseos, porque a veces se hacen realidad…





miércoles, 21 de marzo de 2012

Siéntete grande por rodearte de cosas que merezcan la pena

No es necesario mostrar la belleza a los ciegos, ni decir verdades a los sordos. Pero nunca mientas a quienes te escuchan, ni decepciones a los que te admiran.
Borra con una sonrisa toda la tristeza que te invada, así no darás a los que te odian la alegría de verte llorar... pero darás a los que te aman la alegría de verte sonreír

Escoger un camino significa abandonar otros. Y cuando crezcas, descubrirás que defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías.
Si eres un buen guerrero no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.
Cuando alguien desea algo debe saber que corre riesgos, y por eso la vida merece la pena. Todas las batallas sirven para enseñarnos, y más aún, aquellas que perdemos…

viernes, 24 de febrero de 2012

No siempre, pero, de vez en cuando, hay cosas que hablan por sí mismas

Puedes no ser su primero, su último o su único. Ella amó antes y puede amar de nuevo. Pero si te ama ahora, ¿qué otra cosa importa?

Ella no es perfecta. Tú tampoco lo eres. Y ustedes dos nunca serán perfectos.

Pero si ella puede hacerte reír al menos una vez, puede hacerte pensar dos veces, si admite ser humana y cometer errores, no la dejes ir y dale lo mejor de ti.

Ella no va a recitarte poesía, tampoco está pensando en ti en todo momento, pero te dará una parte de ella que sabe que podrías romper. No la lastimes, no la cambies, y no esperes de ella más de lo que pueda darte. No analices. Sonríe cuando te haga feliz, grita cuando te haga enfadar y extráñala cuando no esté. Ámala con todo tu ser cuando recibas su amor.

Porque no existen personas perfectas, pero siempre habrá una que sea perfecta para ti...


Bob Marley

sábado, 28 de enero de 2012

Las mujeres son como las manzanas de un árbol.

Las mejores manzanas están en lo más alto del árbol. Los hombres no desean coger las mejores porque temen caerse y hacerse daño. Entonces, en vez de esto, ellos simplemente cogen las manzanas caídas del suelo que no son tan buenas, pero son más fáciles.
De esta forma, las manzanas de la copa piensan que algo no funciona con ellas, cuando en realidad son asombrosas. Ellas sólo tienen que esperar a que llegue el hombre adecuado, el que sea lo suficientemente valiente para subir todo el camino hasta la cima.

jueves, 26 de enero de 2012

Todas las batallas en la vida sirven para enseñarnos algo, y más aún, aquellas que perdemos

¿Cuántas veces hemos deseado borrar un día, un instante, un momento, hasta un año de nuestras vidas? Borrarlo todo y vaciar nuestra memoria.
Cuántas veces deseamos volver a ser niños, vivir todo de nuevo, recuperar lo que se fue o dejar que el tiempo ponga las cosas en su lugar…

Algunas personas, simplemente no esperan nada del tiempo. Da lo mismo regresar que avanzar, simplemente renuncian a que el tiempo continúe su paso, y dejan que se marche con lágrimas y un largo adiós.

Si deseáramos en algún momento perder completamente la memoria y plegarnos por ejemplo a la frase "comenzar de nuevo" ¡¿cuántas cosas no perderíamos?! Sería como aquellas cosas que se extravían accidentalmente en una mudanza, y luego, se extrañan.

Perderíamos el calor del primer beso y la sensación de aquel amanecer que fue perfecto. La nostalgia por amores pasados y la inocencia con la que nos entregamos a lo desconocido esa primera vez. Quedarían atrás los amigos que iban a ser eternos, las cartas que nos hicieron llorar, la primera o última vez que vimos a un gran amor, los abrazos más cálidos, el día que pensamos que se iba a caer el mundo, el dolor más hermoso, la sonrisa más esperanzadora, el nacimiento del sentimiento más puro…

¿En realidad comenzaríamos una nueva vida o mataríamos otra llena de bellos recuerdos?

Dejamos una vida y un presente que nos da infinitas oportunidades por soñar con un futuro perfecto que no existe, o un pedazo de cielo donde no sabemos qué nos espera.


¿Vale realmente la pena perder la memoria? ¿Sería realmente bueno empezar de cero?